Rami Abu Salah
Cuando tu patria te parece estrecha,
aunque sea inmensa y llena de abril,
y ves la mentira vestida de gloria,
mientras la verdad la llamas vil.
Si el tiempo te vuelve un hombre sin honra,
y al yugo lo nombras destino gentil,
si de tu tierra no queda ni sombra,
y buscas consuelo lejos de allí.
Si niegas mi historia, mi sangre y mi nombre,
si ayudas al fuego de un falso perfil,
si luchas contra la voz de tu pueblo,
sirviendo a la guerra del gran engañil.
¿Por qué no proclamas, lleno de orgullo,
con voz humillada y espíritu servil:
«¡Que viva, que viva Israel!»
y su sueño de dominio sin fin?
Celebra su reino, su gran fantasía,
del Éufrates lejano hasta el Nilo azul;
el templo que sembraron dentro de tu mente
hoy mueve tus pasos, controla tu luz.
Ve, pues, y renueva tus propios pensamientos,
rompe las cadenas que habitan en ti;
pues si tu conciencia perdió su camino,
tu mente reclama volver a vivir.