Rami Abu Salah
Oh, señores del pueblo, esclavos del destino,
que al ocupante buscan como su único camino.
Vendieron la causa por vivir su humillación,
y en el Oeste hallaron su dios y su devoción.
Su trono vale más que la tierra que han pisado,
donde el libre es mártir o termina aniquilado.
La justicia ante sus ojos es un falso espejismo,
mientras rige en sus manos el más puro servilismo.
Temieron al rival sin cuidar de su nación,
y ante cada desgracia, huyen de su obligación.
¡Oh, nación que de gloria solía presumir!,
¿qué pasó, que hoy el débil no sabe ya surgir?
¡Alzaos!, que el derecho su espada ha de elevar,
que al pueblo que reniega, la victoria no ha de llegar.